Conan el Bárbaro Lovecraft, Nietzsche y espadas

Conan el Bárbaro: Lovecraft, Nietzsche y espadas

Conan el Bárbaro Lovecraft, Nietzsche y espadas

Conan el Bárbaro es uno de los personajes más icónicos de la fantasía, creado por el escritor estadounidense Robert E. Howard en la década de 1930.

Hoy vamos a contar el mito de conan y su relevancia, destacando toda la bibliografía de Howard sobre Conan y la creación del género de Espada y Brujería. Después hablamos de la era hibórea y su relación con Lovecraft. Luego comentamos el existencialismo en el bárbaro, con Nietzsche y Sartre. Terminamos con el cimerio en cómics, cine y otros medios, así como su impacto.

Así que ¡De vuelta a sus puestos! ¡Que otro dé un paso atrás y le cortaré la cabeza! ¡Luchen, maldita sea! Porque empezamos.

El mito de Conan y su relevancia

Robert E. Howard (1906-1936)

Robert E. Howard fue un prolífico escritor estadounidense, conocido principalmente por ser el creador de Conan el Bárbaro, uno de los personajes más emblemáticos de la literatura de fantasía. Nacido el 22 de enero de 1906 en Peaster, Texas, Howard creció en un entorno rural que influyó en su visión de la vida, el mundo y la naturaleza humana, aspectos que luego reflejaría en sus historias de barbarie y civilización.

Howard tuvo una infancia marcada por frecuentes mudanzas, que terminaron pesando sobre su carácter, introvertido y huraño. A pesar de vivir en una sociedad sureña rural, Howard desarrolló un profundo amor por la lectura, en gran parte fomentado por su madre quien también influyó fuertemente en su vida. Desde temprana edad, Robert mostró un interés por la historia, la mitología y la aventura, leyendo obras de autores como Jack London, Arthur Machen y H.P. Lovecraft, quien más tarde sería su amigo y mantendría  con él una intensa relación por cartas.

El aislamiento de las pequeñas ciudades de Texas y la dureza de la vida rural influyeron en la visión pesimista y brutal de Howard sobre la civilización y la barbarie, temas recurrentes en su obra.

<<La barbarie es el estado natural de la humanidad […] La civilización, en cambio, es artificial, es un capricho de los tiempos. La barbarie ha de triunfar siempre al final>>.

Robert E. Howard, Más allá del río negro.

Howard comenzó su carrera literaria escribiendo para las revistas pulp de la época, hemos hablado mucho de ellas en varios de nuestros post, por ejemplo en el de invasiones extraterrestres o en el de Asimov. Estas revistas publicaban historias de aventuras, terror y ciencia ficción. Así en 1926, con sólo 18 años, Howard publicó su primer relato: la lanza y la espada, en Weird Tales dando inicio a su carrera profesional como escritor.

A lo largo de la década de 1930, Howard creó varios personajes que le bastante renombre en el mundo de la literatura pulp, como Kull de Atlantis, Red Sonya o Solomon Kane,  pero fue Conan el Bárbaro, introducido por primera vez en el relato “El Fénix en la Espada” en 1932, quien lo llevaría a la inmortalidad literaria.

Con Conan, Howard creó un mundo que fusionaba historia antigua y elementos mitológicos con temas de violencia, poder y lucha. Conan es un guerrero feroz y astuto, que vive en una era ficticia conocida como la Era Hiboria, una época brutal y mítica tras la caída de Atlantis y antes del surgimiento de las civilizaciones modernas.

A pesar de su éxito como escritor, la vida personal de Howard estuvo marcada por la inestabilidad emocional y la depresión.  Fue especialmente cercano a su madre, quien sufría de tuberculosis crónica, y el deterioro de su salud afectó profundamente a Howard. Su relación con ella ha sido descrita como muy intensa, hasta el punto de que su muerte inminente llevó a Howard a tomar una decisión trágica.

El 11 de junio de 1936, después de enterarse de que su madre no se recuperaría de su enfermedad, Robert E. Howard se quitó la vida. Tenía solo 30 años. Su madre falleció pocas horas después, y ambos fueron enterrados juntos en un funeral doble.

Aunque la vida de Howard fue breve, su influencia en el género de la fantasía y la aventura ha perdurado durante décadas. Howard escribió más de cien relatos y es considerado el fundador del subgénero Espada y Brujería. Obras como Conan el Bárbaro no solo inspiraron a generaciones de escritores, sino que también llevaron a adaptaciones en cómics, películas y videojuegos, cimentando a Conan como un ícono de la cultura popular.

Conan el Bárbaro en la literatura

Conan el Bárbaro es un guerrero, caracterizado por su fuerza física, astucia y un código moral propio, que se ha convertido en un símbolo del subgénero de espada y brujería.

Hijo de un herrero, nació en las frías tierras del norte de Cimmeria. Desde muy joven, demostró su valentía y habilidades en combate. Durante su estancia en Vanaheim, un hechicero le mostró una visión del futuro, donde se veía coronado como el rey del reino más poderoso de la Era Hiboria. A partir de ese momento, Conan vagó por diferentes tierras, luchando en numerosas batallas, enfrentándose a enemigos sobrenaturales y mortales.

Ambientado en la mítica Era Hiboria, Conan se encuentra con civilizaciones decadentes, magos oscuros y criaturas sobrenaturales, siempre confiando en su habilidad para sobrevivir y prevalecer. A través de múltiples relatos y novelas, Conan ha trascendido la literatura, consolidándose como un arquetipo del héroe solitario y aventurero, dejando una huella duradera en la cultura popular.

Aquí puedes encontrar todos los relatos y obras de Conan de Howard:

Conan El Bárbaro, de Robert E. Howard

Nota: El orden de publicación no corresponde al orden en que los relatos fueron escritos.

Relatos y novelas de Conan publicadas en vida de Howard (en Weird Tales):

Relatos de Conan publicados póstumamente:

Relatos inacabados:

En 1932 Howard también compuso el poema Cimmeria y escribió el ensayo La Edad Hiboria. Además,  se conservan numerosas sinopsis inacabadas de Conan, como por ejemplo La sala de los muertos (The Hall of the Dead).

La primera aparición de Conan el Bárbaro en la literatura fue con El Fénix en la Espada, escrito en febrero de 1932 y publicado en diciembre del mismo año en la revista Weird Tales. En este relato, Howard presentaba a Conan como un rey y guerrero, un personaje que encarnaba la lucha salvaje contra las fuerzas del caos y la corrupción. Al mismo tiempo, Howard escribió La Hija del Gigante Helado, inspirado en el mito griego de Dafne, pero este relato fue rechazado inicialmente por la misma revista, aunque se publicará años después, en 1976.

Gracias a la recepción de los lectores de Weird Tales, la popularidad de Conan creció rápidamente, lo que impulsó a Howard a desarrollar más historias. De hecho, el editor de la revista, Farnsworth Wright, pidió a Howard que detallara el mundo de Conan, lo que llevó al autor a escribir el ensayo La Edad Hiboria en 1932, que estableció el trasfondo histórico y geográfico de su universo. Esto permitió a Howard crear un marco cohesivo para futuros relatos de Conan, lo que consolidó su estilo de fantasía heroica.

Entre los relatos más destacados publicados en Weird Tales durante la vida de Howard se encuentran La Ciudadela Escarlata de 1933, La Torre del Elefante de 1933 y La Reina de la Costa Negra, en 1934. Aunque seguramente uno de mis favoritos sea los Antropófagos de Zamboula, de 1935. Cada uno de estos relatos profundiza en la figura de Conan como un héroe bárbaro que enfrenta no solo a enemigos físicos, sino también a criaturas sobrenaturales y fuerzas oscuras.

En 1934, Howard escribió su única novela completa sobre Conan,  La Hora del Dragón, también conocida como Conan el Conquistador, que fue publicada por Weird Tales en varias entregas entre 1935 y 1936. Esta obra consolidó a Conan como un personaje central dentro de la fantasía heroica y sirvió como un ejemplo claro de la narrativa de espada y brujería que Howard había ayudado a definir. Tras la muerte de Howard en 1936, varios relatos inéditos de Conan fueron publicados póstumamente, como Clavos Rojos y El Negro Desconocido, lo que continuó alimentando el interés por el personaje.

Además, numerosos autores utilizaron a este personaje tras la muerte de Howard.  Autores como Robert Jordan, Poul Anderson  o Harry Turtledove escribieron más de 50 novelas y decenas de relatos. Pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Espada y brujería

El género de espada y brujería o espada y hechicería, usaré ambos términos indistintamente, se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de la fantasía moderna, pero su definición y distinción respecto a otros subgéneros no se realizó hasta la década de 1960.

En 1961, Michael Moorcock publicó una famosa carta en la revista Amra, preguntándose por el nombre donde encasillar en concreto el subgénero al que pertenecían las historias de Howard, que él consideraba que no estaba catalogado dentro de ninguno de los existentes en la literatura de fantasía. Moorcock propuso “fantasía épica”.

Pero poco después, el escritor Fritz Leiber,  publicó una carta en la revista Ancalagon respondiendo a Moorcock, donde sugiere Espada y Brujería como una mejor forma de calificarlo, como contrapunto al género de aventura histórica “capa y espada”. Poco después, en la propia revista Amra, Leiber se reafirmará en su idea.

En general , el término “espada y brujería” se refiere a un subgénero de la fantasía que combina elementos de combate físico (espada) y de lo sobrenatural (brujería). A diferencia de la alta fantasía—representada por obras como El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien, que tienden a involucrar el destino de mundos enteros—, las historias de espada y brujería se centran en los conflictos personales de los protagonistas y suelen tener un enfoque más directo y crudo.

A ver, podríamos discutir muchísimo aquí. No hay que olvidar que son definiciones categóricas y que un libro puede tener un poco de cada subgénero. Este tipo de definiciones sólo se hacen para simplificar cosas tan complejas y orgánicas como una novela. Dicho esto, ahora que lo estoy pensando, a lo mejor me animo a hacer un post sobre qué es la literatura fantástica y sus subgéneros. Si os parece buena idea, dejarlo en los comentarios.

Sea como sea, el término encapsuló lo que muchos autores ya estaban explorando, pero que aún no se había formalizado. Así, Robert E. Howard, sin saberlo, fue el pionero de un género que tomaría forma décadas después de su muerte.

Además de Howard, otros autores clave han contribuido al desarrollo del género de espada y brujería. Fritz Leiber es uno de los nombres más importantes, conocido entre otras cosas por su serie de historias sobre Fafhrd y el Ratonero Gris, que exploran las aventuras de dos antihéroes en un mundo lleno de magia y peligros.

También destaca Michael Moorcock, cuyo personaje Elric de Melniboné es un héroe trágico que lucha contra su propio destino en un mundo mágico y violento.

Sin embargo, no todos los autores de fantasía encajan en este subgénero. J.R.R. Tolkien, por ejemplo, es considerado un exponente de la alta fantasía, donde los conflictos son de mayor escala y el destino del mundo entero está en juego. Lo mismo pasa con Las Crónicas de Narnia, de Lewis. Generalmente, las obras de alta fantasía tienen un tono más optimista y heroico, reflejando la lucha entre el bien y el mal, aunque como decía antes, los límites son difusos, obras como Gormenghast de Mervyn Peake podrían considerarse alta fantasía, aunque luego aparezca dentro de otros sub-sub géneros como fantasía gótica.

Aunque Howard sea el pionero y la razón de la definición del género, los orígenes de este hunden sus raíces en lugares tan profundos como la epopeya de Gilgamesh, una narración acadia de hace unos 4000 años, basada en varios poemas sumerios que cuentan las aventuras del rey Gilgamesh. También encontramos reminiscencias en la mitología clásica, como la Odisea de Homero, o en algunas sagas de la mitología nórdica. Que por cierto, te dejo por aquí enlace al post que hicimos sobre la mitología nórdica en God of War para verlo después, aparecerá por algún lado de la pantalla o si no, link en la descripción.

Que luego no se diga que no te he puesto deberes.

También encontramos muchas influencias de las mil y una noches, pero en todo caso, como bien destaca Leiber, dado el estilo de la novela, los antecedentes inmediatos de Howard no son los poemas mitológicos, sino las novelas de capa y espada, como los tres mosqueteros de Dumas.

Aunque a veces se haya considerado un género menor, por comparación con la alta fantasía, esto se justifica más en la industrialización del mismo, especialmente durante los años 80, que porque no haya grandes obras encasilladas en el mismo. Tratar a Howard o a Moorcock de autores menores es un absoluto sinsentido. Su influencia en general en el género de la fantasía es muy grande como para ser minimizada, y sus obras de una calidad que poco tienen que envidiar a los pesos pesados del género fantásticos, que también beben de estos autores.

La era hibórea

Qué es la era hibórea

La Era Hiboria es el período ficticio en el que tienen lugar las aventuras de Conan el Bárbaro, creado por Robert E. Howard. Se trata de una era mítica que Howard ubicó en un tiempo indeterminado, aproximadamente 12.000 años antes de nuestra era, tras el hundimiento de Atlántida y antes del surgimiento de las civilizaciones conocidas en la historia antigua.

El término “Hiboria” deriva del legendario Hiperbórea, una tierra mitológica griega al norte de los mares conocidos. Howard utilizó este nombre y lo expandió para crear un mundo donde diversas civilizaciones y culturas ficticias conviven, reflejando y mezclando elementos de civilizaciones históricas como las de Egipto, Roma, Grecia, los celtas y los pueblos nórdicos.

Howard describió la Era Hiboria en un ensayo titulado “La Edad Hiboria”, donde estableció el trasfondo histórico y geográfico del mundo de Conan. Probablemente influenciado por la obra el esbozo de la mitología, de Thomas Bullfinch, en este ensayo, Howard explica que la Era Hiboria surgió después de un cataclismo que destruyó Atlántida y otras civilizaciones avanzadas, lo que provocó un renacimiento de nuevas culturas que ascendieron y cayeron a lo largo de milenios.

El mundo de la Era Hiboria está compuesto por varios reinos y territorios que Howard basó en culturas y regiones de la Tierra, aunque con un giro fantástico. Algunos de los más importantes son:

Aquilonia: El más poderoso y avanzado de los reinos hiborios, que tiene similitudes con la Europa medieval, en particular con el Imperio Carolingio.

Cimmeria: La tierra de Conan, un lugar frío y montañoso donde viven tribus bárbaras y guerreras. Cimmeria está inspirada en los antiguos celtas y los pueblos nórdicos. En 1932, Howard escribió el poema Cimmeria, su primera obra de la era Hyboria, muy influenciada, al punto de tener incluso extractos completos, por Vidas Paralelas, de Plutarco.

Stygia: Un reino oscuro y antiguo, lleno de magia negra y adoración de dioses serpiente. Está claramente inspirado en el antiguo Egipto.

Hiperbórea: Un reino frío y siniestro, conocido por sus hechiceros y su ambiente sombrío, situado al norte del mundo hiborio.

Zamora: Una tierra plagada de ciudades decadentes y misteriosas, llena de ladrones y asesinos, con una atmósfera de intriga y corrupción. Habiendo vivido en Salamanca de pequeño como sabéis por otros de mis posts más o menos así me imaginaba a mis amigos que fueron allí a Zamora a estudiar…

Khitai: Un reino oriental con una cultura similar a la de la antigua China, lleno de misticismo y secretos.

Cada uno de estos reinos tiene su propia historia y características, pero comparten un elemento común: la fragilidad de la civilización y la constante amenaza de la barbarie.

Y es que uno de los temas recurrentes en las historias de Conan es la lucha entre la civilización y la barbarie. Howard presenta la civilización como algo inherentemente corrupto y decadente, en constante peligro de ser destruido por fuerzas bárbaras. Este ciclo de auge y caída de civilizaciones es una idea central de su mundo y de la era Hiboria.

En los relatos de Conan, los reinos civilizados tienden a ser retratados como corruptos, donde la intriga, la traición y la magia oscura florecen. Los habitantes de estos reinos han perdido su fuerza vital, a diferencia de los bárbaros como Conan, quienes representan la pureza y la vitalidad de los seres humanos en su estado más natural.

La magia en la Era Hiboria es generalmente oscura y peligrosa, utilizada por hechiceros y sacerdotes para controlar o destruir. Los dioses de este mundo, como Set o Crom, son indiferentes o malignos, y la religión a menudo es una herramienta de manipulación. En todo caso, respecto a la magia, creo que es mejor dejarla para un post aparte dentro de nuestra serie sobre la magia en diferentes obras de fantasía. No dudes en visitar nuestra lista de Youtube, donde tenemos ya varios vídeos sobre el tema, link en la descripción.

La Era Hiboria es una era de transición en la historia mítica de la humanidad. Howard la concibió como una época en la que las civilizaciones surgen, alcanzan su apogeo y luego caen, a menudo debido a sus propios excesos y corrupciones. Este ciclo de ascenso y caída es clave en las historias de Conan, donde las ciudades y los imperios que Conan explora están a menudo en decadencia o son presa de fuerzas oscuras que intentan controlarlos.

Conan, como representante de la barbarie, es la figura que Howard utiliza para desafiar y superar la corrupción de la civilización. Su fuerza física y su independencia le permiten navegar en este mundo caótico, aprovechándose de sus debilidades, pero sin perder nunca su naturaleza primitiva y feroz.

La Era Hiboria es una de las contribuciones más importantes de Robert E. Howard al género de la fantasía. El concepto de un mundo ficticio en el que conviven civilizaciones en decadencia y poderosos guerreros ha influido en muchas obras posteriores de fantasía.

La conexión con H.P. Lovecraft: El terror cósmico en el mundo de Conan.

La relación entre Robert E. Howard, el creador de Conan el Bárbaro, y H.P. Lovecraft, el maestro del horror cósmico, va más allá de una simple amistad literaria. Los dos autores mantuvieron una correspondencia extensa a lo largo de varios años, en la que intercambiaban ideas sobre historia, filosofía, mitología y, sobre todo, sus respectivas visiones de la ficción fantástica. Este diálogo influyó significativamente en la obra de ambos y dejó una huella palpable en sus creaciones. En el caso de Conan, las influencias de Lovecraft se manifiestan en la forma en que Howard describe el mundo, sus dioses y las criaturas sobrenaturales que lo habitan.

Uno de los temas más característicos de Lovecraft es el cosmicismo, también conocido como indiferencia cósmica, la idea de que el universo es vasto, incomprensible y, sobre todo, indiferente hacia la humanidad. En las historias lovecraftianas, los seres humanos a menudo se enfrentan a entidades antiguas y poderosas que ni siquiera los consideran dignos de atención. Estos seres representan fuerzas caóticas que escapan por completo al entendimiento humano, y el mero contacto con estas entidades suele llevar a la locura o la desesperación. La insignificancia del ser humano frente a estas fuerzas titánicas es un concepto central en el horror cósmico de Lovecraft.

Lovecraft aseguraba que todo es pura ficción, que todas nuestras acciones son insignificantes. No niega de plano, como hace el nihilismo, la existencia de un propósito superior, sino que subraya la falta de consecuencias de las acciones de la humanidad, que son irrelevantes para un universo y un tiempo infinito.

<<La humanidad desaparecerá. Otras especies aparecerán y desaparecerán una tras otra. El cielo se volverá gélido y vacío, penetrado por la enfermiza luz de las estrellas moribundas. Que también desaparecerán. Todo desaparecerá. Y lo que hacen los seres humanos es tan falto de sentido como el libre movimiento de las partículas elementales. ¿Bien, mal, moralidad, sentimientos? Pura ficción victoriana. Solo existe el egotismo>>.

H.P. Lovecraft

En la obra de Howard, y especialmente en las historias de Conan, se observa una adaptación de este principio. Aunque el tono y el enfoque de Howard difieren considerablemente del de Lovecraft, el sentido de que el mundo está gobernado por fuerzas cósmicas indiferentes a la humanidad está muy presente. Los dioses, magos y criaturas sobrenaturales en el mundo de Conan suelen ser antiguos, inhumanos y ajenos a los intereses mortales.

Sin embargo, mientras que los personajes de Lovecraft a menudo sucumben a la desesperación y la locura cuando se enfrentan a estos horrores cósmicos, Conan responde de una manera completamente diferente. Para Conan, la comprensión de su propia insignificancia ante estas fuerzas no es una fuente de parálisis o desesperación; es simplemente un hecho más de la brutal realidad de su mundo. En lugar de rendirse o sucumbir, Conan se enfrenta a estas entidades con la misma ferocidad y determinación con la que enfrenta a cualquier otro enemigo.

Un ejemplo claro de la influencia de Lovecraft en la obra de Howard es la descripción de las entidades sobrenaturales en el universo de Conan. Muchas veces, Conan se enfrenta a seres que claramente pertenecen a un orden de existencia superior, dioses o criaturas de eras olvidadas que trascienden la comprensión humana. En “La torre del elefante”, por ejemplo, Conan se encuentra con una criatura alienígena con poderes sobrenaturales que ha caído en desgracia. Aunque Yag-Kosha no es necesariamente malvado, su misma existencia es ajena y extraña a la comprensión humana, una característica central de los seres lovecraftianos.

En “La reina de la Costa Negra”, Conan se enfrenta a un horror sobrenatural en forma de un dios que resucita desde tiempos inmemoriales. Este ser es tratado como una fuerza primordial, cuyo poder está más allá del entendimiento humano y que, de nuevo, actúa sin tener en cuenta los deseos o necesidades de la humanidad. Estos encuentros evocan el sentido de lo antiguo e inhumano que Lovecraft desarrolló en su mitología de los Primigenios, seres que existen fuera del tiempo y del espacio humanos.

La diferencia fundamental entre los personajes de Lovecraft y Conan radica en su reacción ante lo incomprensible. Los protagonistas de las historias lovecraftianas suelen ser estudiosos, investigadores o personas comunes que tropiezan con lo desconocido. Su naturaleza intelectual los empuja a tratar de comprender estos horrores, pero ese mismo impulso les lleva a la ruina, ya que el entendimiento del cosmos más allá de los límites humanos es fatal para la mente. En cambio, Conan representa una figura completamente distinta. Es un bárbaro, un hombre de acción, que no busca entender ni racionalizar las fuerzas con las que se enfrenta. Para Conan, no hay lugar para la especulación filosófica o la duda existencial. Las fuerzas sobrenaturales son simplemente otro obstáculo que debe superar con su fuerza, astucia y voluntad indomable. Su resistencia a la desesperación o al miedo irracional ante lo cósmico lo convierte en una antítesis de los héroes lovecraftianos, quienes son víctimas de su propia curiosidad intelectual.

Este contraste entre Conan y los personajes de Lovecraft refleja las diferencias filosóficas entre los dos autores. Mientras que Lovecraft explora el horror inherente al conocimiento y la fragilidad del ser humano frente a un universo hostil, Howard celebra la capacidad del individuo para resistir y prevalecer, incluso ante las fuerzas más oscuras. La visión de Conan es, en este sentido, más vitalista y cercana a las ideas de Nietzsche sobre la voluntad de poder: no importa lo vasto y aterrador que sea el universo, el individuo puede imponerse a través de su fuerza y coraje.

El Existencialismo Bárbaro de Conan

Conan simboliza la libertad absoluta, la afirmación de uno mismo ante la adversidad y la indiferencia hacia cualquier autoridad religiosa o social. En las historias de Howard, Conan se enfrenta a un universo indiferente, un mundo donde los dioses son lejanos, caprichosos y a menudo peligrosos. Sin embargo, a diferencia de otros héroes de la fantasía o los personajes sumidos en la desesperación ante lo desconocido, Conan no busca la redención o la aprobación divina. Este rechazo a las imposiciones religiosas lo alinea con el ideal del superhombre de Nietzsche, quien trasciende la moral tradicional y crea sus propios valores.

Para Nietzsche, el superhombre es aquel que se sobrepone a las limitaciones impuestas por la civilización y vive de acuerdo a su voluntad de poder, la fuerza interna que impulsa al individuo a imponerse sobre la debilidad y el caos. Conan ejemplifica esta lucha constante: su vida está marcada por la acción, la batalla y la afirmación de su fuerza sobre sus enemigos. Howard describe un personaje que se enfrenta a la brutalidad del mundo con una determinación que recuerda a los ideales nietzscheanos de coraje y autoafirmación. No se somete a reglas morales externas ni a un destino predefinido, sino que actúa con libertad y autonomía absolutas.

La voluntad de poder en Conan se manifiesta en su rechazo a las estructuras sociales y religiosas que buscan limitar su acción. Conan no teme la muerte ni la ve como un castigo divino, sino como parte natural de la vida. Vive intensamente en el presente, como lo hacía el superhombre de Nietzsche, quien no busca consuelo en el más allá, sino en la realización de su potencial aquí y ahora. Para Conan, cada batalla, cada desafío es una oportunidad para demostrar su poder y reafirmar su libertad.

Más allá de la relación con Nietzsche, el personaje de Conan también se puede vincular con el existencialismo de Jean-Paul Sartre, quien planteó que la libertad radical implica que los seres humanos deben crear su propio sentido en un universo indiferente. Conan, al igual que los personajes de Sartre, no tiene un propósito predeterminado; se define a través de sus acciones. A diferencia de los héroes modernos, que a menudo buscan la redención o la justicia, Conan solo busca sobrevivir y prosperar en un mundo violento y sin sentido. La ausencia de un destino fijo o de una moralidad trascendental le permite actuar con total libertad, enfrentando cada situación con pragmatismo y fuerza.

Conan en el cómic

Como tantas otras partes de este post, hablar de Conan en el cómic merece su post aparte. No dudes en dejar tu like por tanto, si te apetece que siga hablando de Conan.

Desde el año 1970 se han venido publicando tebeos de Conan de forma ininterrumpida. En general, estos han estado bajo el ala, principalmente, de dos editoriales: primero Marvel y después Dark Horse. De hecho, el primer número de Conan en Marvel es seguramente uno de los cómics más reeditados de la historia de Marvel en España.

Guionistas de la talla de Roy Thomas, Kurt Busiek  o Stan Lee y dibujantes como Barry Windsor Smith, John Buscema o el gran Alfredo Alcalá pasaron por las páginas del héroe de Howard.

Normalmente, Conan mantuvo su nombre original en las traducciones al español, pero merece una mención especial la publicación en México de Vulcano el Bárbaro. En 1971, la editorial EdiPres, también conocida más popularmente como Editorial La Prensa, publicó la colección de Marvel bajo el nombre de Vulcano, en vez de Conan. Llegaron a publicar 26 números hasta que la Editorial Novaro adquirió los derechos y volvió a empezar la publicación desde el número 1 y ya con el nombre de Conan.

Fuera de esta curiosidad, la tradición de Conan en México es realmente interesante. Mucho antes de las publicaciones de Marvel, la editorial Sol publicó en los años 50 una versión de la Reina de la Costa Negra, bajo su título “cuentos del abuelito”. Allí ya aparecía Conan, bajo su nombre, no bajo el nombre de Vulcano. Más tarde, en los 60, la editorial Joma recupera la idea y publicará varios números de un Conan rubio, siguiendo la historia de la reina de la costa negra.

Ya dentro de la etapa de Marvel, podríamos destacar tres series principales: Conan el Barbaro, que actualmente está reeditando Panini, La espada Salvaje de Conan, recopilada entre otros por Planeta en su famoso e infame coleccionable, y Conan Rey, que también recopiló Planeta desde 2011.

Mención especial merecen los What If que publicó Forum en España: más que necesario. Dos historias geniales sobre qué ocurriría si Conan viviese en la era moderna. La primera parte es gloriosa, pero la segunda más que cumple. Después también tenemos un enfrentamiento con varios héroes, seguramente el más interesante, con Lobezno.

En la etapa de Dark Horse, que comienza en 2003, destaca la recopilación de planeta titulada Conan la leyenda, que es la adaptación de Dark Horse de las primeras historias clásicas del cimerio.

En general, en todo caso, los comics de Conan siempre han tenido mucho éxito en España. En los 70 comenzó la editorial Vértice, después Bruguera , luego Forum o Planeta y ahora también Panini, han sido los encargados de traernos todas las aventuras del héroe de Howard.

Conan en el cine y otros medios

Desde su creación literaria por Robert E. Howard en los años 30, Conan el Bárbaro ha sido adaptado en múltiples formas de entretenimiento, siendo el cine uno de los medios más significativos para su proyección a nivel mundial.

De nuevo aquí tenemos para un post aparte.

El primer gran éxito cinematográfico de Conan llegó en 1982 con la película Conan el Bárbaro, dirigida por John Milius y protagonizada por Arnold Schwarzenegger. Esta película fue un hito no solo para el personaje, sino también para el cine de fantasía y acción. La historia muestra a Conan buscando venganza contra Thulsa Doom, el villano que destruyó su hogar, y su búsqueda lo lleva a enfrentarse a una serie de desafíos físicos y sobrenaturales, todo ello acompañado por la icónica banda sonora de Basil Poledouris.

La película no solo revitalizó el interés en el personaje, sino que también marcó un hito en la historia del cine de fantasía. Este film se considera uno de los precursores del renacimiento de la fantasía épica en los años 80, abriendo las puertas para una serie de películas que incorporaron elementos de acción, aventura y mundos mágicos.

Posteriormente, en 1984, llegó la secuela Conan el Destructor, aunque con un tono más ligero y aventurero. Desde finales de los años 90 hubo rumores sobre una tercera película, King Conan: Crown of Iron, pero el proyecto se canceló cuando Schwarzenegger fue elegido gobernador de California.

Años más tarde, en 2011, se lanzó una nueva versión cinematográfica titulada Conan the Barbarian, dirigida por Marcus Nispel y protagonizada por Jason Momoa. Aunque no alcanzó el éxito de la versión de 1982, esta película reintrodujo al personaje a una nueva generación, ofreciendo una visión más cruda y salvaje del héroe bárbaro.

Conan también ha sido adaptado a la televisión en varias ocasiones, y también su incursión en los videojuegos ha permitido a los fanáticos explorar el vasto mundo de la Era Hiboria e interactuar con su mitología.

En el ámbito de los juegos de rol, Conan ha sido igualmente influyente. El primer juego de rol de Conan fue lanzado en 1984 por TSR, Inc., coincidiendo con el éxito de las películas. A lo largo de los años, varias compañías, como Steve Jackson Games y Mongoose Publishing, obtuvieron licencias para publicar juegos basados en el universo de Conan.

Conan el Bárbaro es una figura omnipresente en la cultura popular desde hace décadas, trascendiendo su origen literario para convertirse en un ícono del cine, la televisión, los juegos de rol, videojuegos y más. Su influencia ha perdurado gracias a la versatilidad del personaje y la capacidad de adaptarse a nuevas formas de entretenimiento, manteniendo su esencia como un guerrero bárbaro enfrentado a un mundo lleno de caos y magia.

Conclusión: La lucha eterna del hombre contra el caos

La figura de Conan el Bárbaro se erige como un símbolo potente de la lucha eterna del hombre contra el caos, ya sea en forma natural o sobrenatural. A lo largo de sus aventuras, Conan enfrenta un mundo desprovisto de orden o justicia divina, donde las fuerzas caóticas, ya sean monstruos primigenios, hechiceros malignos o civilizaciones en decadencia, representan el descontrol y la amenaza constante. En este contexto, Conan no es un héroe que intente restaurar el orden o defender grandes ideales; en cambio, su lucha es más íntima y personal, enfocada en la supervivencia y en imponer su voluntad en un mundo donde el caos parece reinar.


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